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Comienzos de un Storyteller – La Primera Presentación

Storytelling

Hoy me gustaría reflexionar sobre cómo es el comienzo de un Storyteller, de alguien que parte de cero en el difícil mundo de comunicar, de realizar presentaciones y quiere saber cómo tiene que dar sus primeros pasos.

FotoFoto de jurvetson – vía Flickr

 

Podría contar mi experiencia (llevo 6 años preparando cursos y formando a profesionales en distintas técnicas), pero es que me cuanto más leo sobre este difícil arte, más novato me considero y pasarán años antes de que pueda quitarme la L. Por eso hoy en lugar del artículo habitual, va a ser algo diferente y voy a dejar que seáis vosotros los que hagáis el trabajo sucio. 😉

Vamos a experimentar un poco y a beneficiarnos de la comunicación que tenemos gracias a las redes sociales para escribir este post entre todos.

Espero que salga bien y que podamos aportar cada uno un trocito de nuestra experiencia y aprender todos del experimento.

Por un lado, he contactado con diversas personas a las que sigo y admiro en Twitter, storytellers y especialistas en distintas áreas, que por su profesión tienen experiencia directa en este campo. Son los que nos van dar información de primera mano desde el punto de vista del ponente.

También he contactado con personas que como yo se están iniciando este mundo. Y por último, espero una retroalimentación desde el otro lado de la trinchera, de los que conformáis el público que asiste a estas presentaciones.

A los expertos y mentores os pido unos minutos de vuestra experiencia, para enfocar este tema y que deis vuestras opiniones al respecto. Estoy seguro de que de ellas nos enriqueceremos todos.

A los novatos que como yo, que estáis empezando y os alimentáis como esponjas de todo lo que cae en vuestras manos para mejorar día a día en este arte, os pido que nos contéis cómo fueron vuestros comienzos y qué experiencia tenéis hasta el momento.

A los que no tenéis ninguna experiencia en este campo os pido la otra perspectiva, la del que recibe. Como público que asiste a estas presentaciones y captáis las distintas emociones y sensaciones del ponente y del mensaje, ¿qué os hacen sentir los ponentes que están empezando? ¿qué os transmiten sus historias?

Por volver a centrar un poco el tema, antes de dar comienzo a la tormenta de ideas y opiniones, la idea es ver cuáles son los aspectos fundamentales que hay que tener en cuenta cuando queremos empezar en el mundo de las presentaciones.

Imaginaros la situación: nos encargan dar un curso sobre algo que más o menos dominamos, pero no tenemos ni idea de cómo hacerlo y se nos plantean un sinfín de cuestiones…

¿Cómo preparo la presentación?
¿Qué medios uso?
Qué es más importante ¿el mensaje que tengo que dar o cómo lo cuento?
¿Puedo hacer algo con los nervios?
Seguro que se me olvida algo… ¿necesito muchos puntos de apoyo?
Necesito hablar 1 hora, como calculo que iré al triple de velocidad, ¿relleno la hora con 200 transparencias?
Tengo miedo de que se noten mis debilidades ¿me olvido de hacerla participativa y me centro en mi exposición?
Mi amigo fulanito que tiene “tablas” en esto, me ha dicho que me mueva, que mire a los ojos de todos y cada uno de los participantes ¿qué es más recomendable para interaccionar con la audiencia?
¿Cómo puedo emocionar a la audiencia y hacer que capte el mensaje?

 

Se que son muchas cuestiones, pero se pueden resumir en una, consejos más importantes sobre cómo abordar una primera toma de contacto en el mundo de las presentaciones.

Espero que el experimento funcione y que sea enriquecedor para todos. Queda abierto el debate…

¡Muchísimas gracias de antemano por participar!  🙂

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29 Respuestas a Comienzos de un Storyteller – La Primera Presentación

  1. Fernando Álvarez 5 Abril, 2011 en 1:08 #

    Las sugerencias de como comenzar pueden ser muchas, estas son algunas de ellas para romper el hielo 😉
    – Si hablamos de una ponencia, piensa cuales son los 3 mensajes clave que quieres que se lleven, porque probablemente en 1 hora, no se van a llevar más.
    – Busca la forma que un mensaje te lleve al otro a través del un storytelling.
    – Cuando lo cuentes, imagínate que contaras un cuento, haz que lo vea, que lo oigan y que lo sientan. Para ello cuida el lenguaje verbal, tu no verbal y si utilizas presentación las imagenes y palabras que vayan.
    – Efectivamente, cuando cuentes la historia mira a tu público, y recuerda que para cada uno de ellos, la historia se la estas contando a el/ella, en primera persona ;).
    – En la medida de lo posible, a los 3 conceptos clave vincula una simbología, ayudará a recordarlo mejor.
    – Habla de esos 3 conceptos, de distintos ángulos, distintas formas, etc. de modo que tengan una representación 3D de los mismos ;).
    Bueno, ahora que siga el siguiente participante….. jejeje
    Un placer!
    Fer

  2. Franck 5 Abril, 2011 en 7:18 #

    Hola Chema

    Enfocas tus preguntas a tácticas útiles e importantes, pero creo que el fondo es algo distinto:

    * Sé tu mismo, hablando como hablas con tus amigos. No te transformes porque haces una presentación en público
    * Cuenta tu historia, una y otra vez: la gente no quiere super héroe, solo personas reales con quienes conectar
    * Cuenta tus propias vivencias como historias cotidianas. No se trata de hacer un trabajo de novelista o actor de teatro

    El storytelling como técnica de Mkt & Comm es una técnica potente, pero cuando mejor funciona es cuando se basa en una historia real.

    La gente tiene un sexto sentido para descubrir gente que tiende a mentir en su forma de escribir/presentar. Así que mi recomendación para ti es la siguiente, autenticidad antes de la historia.

    Si te centras en ti y temas que dominas, piensa que tu audiencia se compone de amiguetes de toda la vida y charla con ellos con si estuvieseis tomando un cafecito

  3. David 5 Abril, 2011 en 8:29 #

    Opina de forma similar a Franck:
    – Creo que una de las cuestiones más importantes es ser natural, ser como tu eres. No hay que forzar situaciones, ni chistes ni anécdotas. Lo que debe quedar claro es que habrá personas a las que les guste tu exposición y a otras no, no se puede convencer al 100% de la audiencia.
    – Importante también es además de dominar el tema, tener claro lo que se les quiere transmitir. Como dice Fernando, tener unas pocas ideas claras que puedan llevarse a casa, no calentarles la cabeza con muchísimos datos.
    -En mi experiencia personal, siempre me ha funcionado el humor. Es decir, meter algún punto de humor en la presentación, no solo ayuda a que se relajen, les anima a conectar con el ponente y a concentrarse más en su mensaje, con lo cual, ganáis el público y tú.
    – También las anécdotas personales, si existen relacionadas con el tema, a mí si me han funcionado, en la misma dirección que el uso del humor.
    – El control de los nervios es más complicado, son innatos y necesarios, y lo mejor para ganarles es exponerte a esas situaciones, cuantas más realices, más fácil es que te conozcas mejor y sepas actuar en consecuencia.
    – Sí que es necesario mirar al público e intentar conectar con ellos, pero desde la despreocupación, me explico: debemos centrarnos en el tema, de esta forma ignoraremos un poco al público y no estaremos tan atentos a bostezos, miradas, conversaciones y demás, que lo único que consigue es que nuestra cabeza se ponga en marcha y piense en cosas contraproducentes para nuestra actuación.
    – Repito, naturalidad, como dice Franck, intentar hablar como lo harías con tus amigos.

  4. Chema 5 Abril, 2011 en 9:49 #

    Un comienzo genial, con aportaciones de gran valor.
    Muchísimas gracias Fernando, Franck y David!

  5. Rubén 5 Abril, 2011 en 10:10 #

    Sobre todo Motivación.

    Comenzar explicando sobre que vas a hablar, que les puede aportar y para que les podrá servir, especialmente si es de un tema que desconocen y más aún si son niños.

    Conseguir captar su interés te hará más fácil a tí explicarlo y a ellos retenerlo. Si además lo haces ameno y participativo no se puede pedir más.

    Suerte con el post.

  6. Ignacio Andrío 5 Abril, 2011 en 10:15 #

    Totalmente de acuerdo con lo dicho hasta ahora por los compañeros. Me sumo a lo que dicen y añado alguna cosilla más desde la experiencia de 15 años hablando en público.

    A mi juicio lo principal es tener una historia que contar. Una historia lo más personal y apasionada posible, como han dicho los anteriores. por eso es bueno utilizar los ejemplos de la vida propia y si puede ser con un poco de humor todavía mejor.

    Mi técnica consiste en preparar muy bien lo que voy a decir. Lo escribo todo palabra por palabra, incluido las anécdotas. Y después que me convence a mi mismo la historia que voy a contar, miro qué recursos pueden ayudar a que sea más interesante la exposición. Por eso primero la charla, después las diapositivas SIEMPRE. Si se prepara la exposición del tema en base a los recursos audiovisuales que tienes pierdes el ritmo de la presentación.

    Una técnica que utilizo y que me funciona sobre la cuestión de mirar a la cara al público es identificar tres rostros. Me he dado cuenta que en todo foro o público hay siempre tres personas rápidamente identificables:
    – al que le encanta todo lo que dices, está asintiendo todo el rato con la cabeza y parece que se va a levantar para besarte en cualquier momento.
    – el que está totalmente cerrado en su postura corporal, recostado sobre la silla, brazos cruzados y te mira desafiante como diciendo: “vaya rollo”, que además probablemente ha venido obligado.
    – y el que es totalmente neutro.

    Intento mirar a todo el mundo, pero claro, dependiendo del número de personas en la sala esto puede ser muy difícil. Así que no pierdo de vista a estos tres que me sirven de referencia. Si el simpático pone cara rara es que estoy metiendo la pata con lo que estoy contando y debo reencaminar el tema por otro lado. Si el cerrado empieza a abrirse, es que esa es buena dirección y estaré probablemente moviendo a todo el público. Y el neutro me sirve como referencia intermedia. Por supuesto, todo sin dejar de dirigirse a todos y de fijarse en las reacciones de la mayoría, estos tres digo que sirven como referencias.

    Bueno, esto por ahora. A ver qué más dice la gente. Un saludo y gracias por invitar a la participación.

  7. Elena 5 Abril, 2011 en 10:22 #

    Yo voy a comentar mi experiencia desde el otro lado, ya que aunque me ha tocado dar unas cuantas charlas o presentaciones en mi vida no sé si llegan a 5 o 6 y más bien he sobrevivido cometiendo un montón de errores de los que me he dado cuenta posteriormente cuando he asistido ha charlas y a cursos que me han encantado.

    Por ejemplo he asistido a un curso de primeros auxilios que me encantó ¿Por qué me gusto?

    Se daban unos pocos conceptos clave y se machacaban pero de forma amena y participativa. (Me he dado cuenta que en mis charlas yo intentaba meter demasiada información en poco tiempo).

    Había algo de teoría necesaria y mucha práctica. (Yo siempre he dejado la práctica para el final y si me daba tiempo, tiempo que siempre se recortaba,…) Creo que los conceptos se fijan mejor con la práctica.

    Se contaban anécdotas reales e interesantes. (Esto yo lo he intentado por lo menos.)

    Se utilizaba el sentido del humor. En esto yo creo que hay que valer, yo no valgo para contar chistes ni a mis amigos, por lo que no me voy a poner a hacerlo en público.

    Nada más, por mi parte me iré fijando en lo que dicen los expertos para continuar mejorando.

  8. Felipe García 5 Abril, 2011 en 10:23 #

    Buenos días Chema,
    antes de nada quisiera agradecer tu invitación a opinar sobre este interesante tema que, además, es una de mis pasiones.
    Aunque llevo muchos años con ponencias, presentaciones y, en general, hablando en público, creeme que me considero un novato.
    Novato en cuanto a que, cada día, aprendes algo nuevo. Cada presentación alimenta mas tu libro de conocimientos. Cada ponencia incrementa la pasión por realizar un buen trabajo.
    Teniendo ésto en cuenta, me aventuro a contestar a ciertas cuestiones que planteas, si bien es cierto que, en líneas generales, estoy en sintonia con los comentarios anteriores.

    – ¿Cómo preparo la presentación?: importantisimo, mas incluso que el propio tema, tener en cuenta el perfil de asistentes. Puedes tener un buen tema, y dominarlo, que si no se adapta a los asistentes … no tienes nada !!. Lo que suelo hacer es reunirme varias veces con la entidad que organiza o solicita la charla o ponencia para que, previamente, tener información sobre quien va a venir. Nunca será una información exacta pero te ayudará a adecuar tu exposición ( lenguaje técnico o coloquial, traje o vaqueros, etc … )

    – ¿Qué medios uso?: todos los que entiendas que aportan algo. Aquí no es cuestión de demostrar todo lo que tienes en tu armario ( proyector, portatil, altavoces, rotafolio … ). He tenido ponencias con un simple boligrafo. Estoy de acuerdo con Fernando cuando dice “haz que lo vea, que lo oigan y que lo sientan”. Ahí es donde tienes que pensar que herramientas te ayudarán.

    – Qué es más importante ¿el mensaje que tengo que dar o cómo lo cuento?: sin duda alguna … CÓMO lo dices !!

    – ¿Puedo hacer algo con los nervios?: hace tiempo un gran amigo y profesional me dijo “que tengas nervios es normal … que se te noten es mortal “. Simplemente úsalos a tu favor.

    – Necesito hablar 1 hora, como calculo que iré al triple de velocidad, ¿relleno la hora con 200 transparencias?: siempre tengo tres tipos de presentaciones preparadas ( ésto no quiere decir que tenga obligatoriamente tres powerpoints preparados ). Ritmo lento, ritmo normal y ritmo rápido, dependiendo como fluya la exposición, si hay preguntas, etc … Si haces un powerpoint con 200 diapos y vas a toda pastilla en una hora .. ¿qué parte del mensaje te quedaria claro si fueses tu el oyente ?

    – Tengo miedo de que se noten mis debilidades ¿me olvido de hacerla participativa y me centro en mi exposición?: para mi el gran resultado está en que participen los asistentes. Si no es asi, ¿cómo te aseguras que saquen partido de esa hora?. En cuanto a los miedos, simplemente, analizalos, definelos e incorpora herramientas para manejarlos a tu favor.

    – Mi amigo fulanito que tiene “tablas” en esto, me ha dicho que me mueva, que mire a los ojos de todos y cada uno de los participantes ¿qué es más recomendable para interaccionar con la audiencia?: el efecto “faro”. Mirar a todo el mundo a los ojos. No hace falta que te quedes media hora mirando a alguien a los ojos ( incluso podria sentirse incomodo ) pero si debes incluir en la ponencia a todo el mundo con la mirada.

    – ¿Cómo puedo emocionar a la audiencia y hacer que capte el mensaje?:: ponte en su lugar. Si asistieses a una charla de una hora sobre un determinado tema, y teniendo en cuenta las caracteristicas de los asistentes, ¿cómo te emocionarian a ti ?. Estoy de acuerdo con los comentarios anteriores: haz tuya la presentación, cuenta algo personal ( eso conecta muchisimo ) aunque tampoco hace falta que cuentes secretos de familia.

    Espero haber aportado mi grano de arena.

    Un abrazo,

    Felipe García

  9. Raúl Hernández González 5 Abril, 2011 en 10:38 #

    Algunas cosas son “repes” respecto a lo que ya se ha dicho, pero las digo igual :). Cuando procede, enlazo a posts que ya escribí en su momento y que refuerzan la idea:

    – Elegir la “idea-fuerza” de la presentación. El concepto que se quiere transmitir. Toda la presentación debemos construirla alrededor de esta “piedra angular”, reforzándola.
    – Me gusta empezar siempre con una serie de “preguntas” y afirmaciones que ayuden a contextualizar el tema del que se está hablando, que hagan pensar a la audiencia y les ponga en modo receptivo. El típico video de “Did you know” sería un ejemplo.
    – A lo largo de la presentación me gusta ir parando, a medida que voy cubriendo “bloques” de la misma, para recuperar el hilo argumental (“recordáis que empezamos hablando de X, luego hemos seguido con Y y hemos llegado a la conclusión de que Z”) y reforzar la lógica de la presentación. Para ello, lógicamente, la presentación la hemos tenido que construir según una estructura muy clara http://blog.raulhernandezgonzalez.com/2008/12/powerpoints-sin-hilo-argumental/
    – Ese hilo argumental, y la “idea-fuerza”, son la “tabla de salvación” sin en algún momento nos vamos por los cerros de Úbeda (por un debate con la audiencia, porque nos hemos metido demasiado en un ejemplo, etc…). Siempre podemos volver al argumento principal y continuar desde ahí.
    – Creo que el objetivo de una presentación nunca puede ser el detalle, la exhaustividad… sino más bien “prender la llama” del interés de la audiencia, ofrecerles un “esquema básico de conocimientos” e indicarles recursos para que, si lo desean, puedan profundizar http://blog.raulhernandezgonzalez.com/2008/06/charlas-y-presentaciones-di-no-a-la-lectura-de-powerpoints/
    – Imágenes vs. texto: me gusta que mis presentaciones sean muy visuales, porque ayuda a reforzar la idea que estás queriendo transmitir y a la vez evitas que la gente se ponga a leer.
    – El humor, las anécdotas… puede parecer que “aligeran” la presentación, que le restan seriedad… pero prefiero una presentación atractiva con pocos conceptos, que una con muchos conceptos pero tan aburrida que nadie escucha http://blog.raulhernandezgonzalez.com/2010/09/monologo-o-conferencia/
    – Me cuesta mucho hacer una presentación sentado. Moverme a la vez que hablo me parece mucho más natural y creo que facilita la comunicación.
    – Dependiendo del auditorio conviene ir alternando la “exposición pura” con momentos de debate, trabajos en grupo, brainstorming… que le den mayor interactividad a la sesión, facilitando el aprendizaje y la involucración por parte de los “escuchantes” además de hacer más llevadero el rato para todo el mundo (soy de la opinión de que hay que ser un megacrack para estar una hora hablando sin aburrir al personal… y sin aburrirse uno mismo)
    – Creo que para hacer una charla, de cualquier tipo, uno tiene que saber bastante del tema del que está hablando, mucho más de lo que aparece en la presentación. Así puede ir enganchando ejemplos, argumentos, discusiones con el público… a medida que la sesión avance (en vez de estar limitado a “seguir el guión porque es lo único que me sé”). De esta forma, una misma charla puede tener matices distintos cada día que la haces, en función de usar unos u otros ejemplos, entrar más o menos en unos argumentos o en otros…

  10. Chema 5 Abril, 2011 en 10:51 #

    Seguimos con aportaciones de gran valor y ya desde ambos lados de la trinchera: como ponente y como expectador. Muchas gracias por la participación!

    Disculpad si en alguna ocasión la plataforma os dice que el comentario está pendiente de moderación. Lo tengo desactivado por defecto y no se por qué a veces sale. De todas formas en cuanto lo vea lo activo.

    Seguimos 😉

  11. Montse 5 Abril, 2011 en 10:59 #

    Bien yo he hecho pocas presentaciones, pero he asisitido a muchas.Ahi va mi punto de vista como público:
    -Es importante ser natural.El ponente se relaja por no tener que sobreactuar y el público lo percibe.
    -Hablar con buena vocalización y tono de voz audible.El lenguaje ha de ser inteligible para todos.
    -Mantener el interés durante toda la ponencia. Difícil. Para ello, intentar no inundar de cifras y gráficos la mayor parte de la presentación.Es mejor destacar los puntos más importantes y sus consecuencias y si es posible adjuntar dossier con los pormenores.
    -Intercalar anécdotas de experiencias propias o ajenas sobre el tema. Somos curiosos por naturaleza y nos encanta saber lo que les pasa a los demás.
    -Hacer participar de algún modo, en algún momento, aunque sea levantando la mano.
    -Calcular bien el tiempo de durada. Si no, puede que se alargue más de lo previsto y el público se impaciente o tengas que correr como un loco el paso de transparencias y terminarla de cualquier manera.
    Saludos,

  12. Raúl Hernández González 5 Abril, 2011 en 11:08 #

    Para lo del “timing”, la experiencia te va dando “tablas” y recursos. Hay bloques de la presentación sobre las que puedes profundizar más, o bien (si vas justo de tiempo) pasar de puntillas sin que se note. Puedes enrollarte en un ejemplo, o limitarte a enunciar las conclusiones. Puedes proponer una discusión de grupo, o evitarla. Utilizar un video, o no usarlo…

    En fin, que construir una presentación “modular” te permite (como con los muebles :D) hacer distintas presentaciones con los mismos materiales.

  13. Aitor Calero García 5 Abril, 2011 en 12:35 #

    En varias ocasiones he tenido que dar charlas, cursos o presentaciones, y aunque para nada me considero un gran experto comparto mis experiencias.

    Algo que siempre me acompaña es el nerviosismo y algo difícil de controlar, al menos en mi caso, es el tono de voz durante los primeros instantes, aunque a medida que avanza la presentación voy cogiendo confianza. Creo que solo la práctica evita esto o con tila/carajillo… 🙂

    Mi mayor reto hasta la fecha fue hacer una presentación en inglés, y en este caso el mejor truco fue ensayar en voz alta delante de un espejo. Una la noche anterior, y otra por la mañana justo antes de la presentación. Esto me dió la confianza suficiente.

    En cuanto a las PPTs lo que tengo cada vez más claro es poner poco texto y suficientes imágenes. Y esto último es algo que he aprendido de Guy Kawasaki en su libro The Art of Start: 10 slides – 20 minutes – 30 point font

  14. elopezherrero 5 Abril, 2011 en 19:54 #

    Hola !!!
    Desde el otro lado:
    no te dejes grabar y colgar los storytellings en Youtube.
    El efecto que te produce en directo un storyteller, cuando crea una atmósfera, que como oyente y mirante te impresiona, y te hace parece vivir un momento único, verídico, auténtico, e irrepetible (“yo estaba allí”), se desvanece cuando ves el mismo storyteller contando el mismo storytelling, con el mismo tono y giros, los mismo gags, las mismas supuestas improvisaciones espontáneas ¡el mismo jersey o chaqueta, y el mismo pañuelo para el sudor!…en un video de Youtube en la escuela de ingenieros de no sé donde una semana antes, en otro donde pasa lo mismo pero hace dos meses frente un grupo de voluntariado en el ayuntamiento de Logroño, o hace tres años en el cierre de curso de la Cámara de Comercio de Villacojines del Carambanillo.
    Nada, no te dejes grabar, y si lo hacen, a jubilar ese storytelling en concreto -y la chaqueta, el jersey y el pañuelo-, que si no nos decepcionamos los que luego buscamos en Youtube al comunicador. Un saludo !!!!

  15. yonderi 5 Abril, 2011 en 20:07 #

    Pienso que la naturalidad es importante a la hora de realizar una exposición, siempre que la preparación esté bien presentada y trabajada. Aceptar sugerencias y críticas que siempre pueden ser enriquecedoras. Incluir algún caso práctico de manera clara y si es posible amena siempre ayuda a captar la atención y se refuerce lo que se quiere transmitir. Si además se incluyen durante la exposición “momentos de respiro” (un comentario que distienda, una broma si viene al caso, pero siempre y cuando encaje con nuestro estilo personal y generalmente cuando ya se tiene cierta confianza y experiencia en estos trances). Igualmente el “miedo escénico” también va superandose con la experiencia y depende de la personalidad de cada cual, desde el temeroso que precisará de soportes varios (repetir en voz alta antes de realizar la presentación frente a conocidos por ejemplo, llevar un soporte escrito, ayudarse de guión…) hasta el “showman” narcisista que disfruta escuchándose así mismo y que no suelen quedarse con el feedback porque “nadie lo haría mejor”. En fin “la virtud es el punto medio” no?. Nada nuevo a lo ya expuesto, pero vaya aquí mi contribución. Un saludo y gracias por la inspiración.

  16. Carmen 5 Abril, 2011 en 21:27 #

    Chema,
    Es genial!
    Todo lo que han escrito me lo estoy apuntando también para mí.

    Tu ya me conoces : muchas imágenes, poco texto; explicar preguntando ; mucha naturalidad, ser espontáneo, dar el punto divertido para relajar a la audiencia a al orador y sobre todo dejar claro que no lo sabes todo : ” esta noche me documento y mañana te cuento”.
    Un beso!

  17. luis 5 Abril, 2011 en 21:33 #

    Opino como “escuchador” y tras mi experiencia diría que entre los ponentes hay un exceso de tecnicismo, sea del tema que sea, profesional o no, se intenta impresionar con un vocabulario muy retorcido (muchos piensan que así le dan mayor nivel a la charla o a sí mismos y consiguen lo contrario), un lenguaje cercano y con historias propias o conocidas que sitúen al oyente en situación hacen que las cosas resulten interesantes y se queden en la memoria. Si es posible la colaboración en forma de técnicas, prácticas o debates y preguntas mejor que mejor, todo desde mi ignorante opinión.

  18. Lola Minchero 5 Abril, 2011 en 22:29 #

    Gracias, Chema, por tu invitación.
    Hasta ahora el debate es muy instructivo, y pienso que poco más puedo aportar.
    Creo que es fundamental considerar que vas a ayudar en lo que puedas a las personas que tienes en frente, no te vas a enfrentar a ellas, vais a colaborar.
    Y para quitar hierro al asunto, Emilio Duró cuenta la siguiente anécdota:
    Cuando me preguntan: ¿Tienes miedo a hablar en público? Yo respondo: No, hombre, no… si la gente no me escucha 😉

  19. Celestino Martínez 5 Abril, 2011 en 22:46 #

    Hola.

    Después de tantos y tan buenos consejos, intentaré añadir alguna cosilla que no se haya dicho ya:

    Inspírate en los fuegos artificiales. Para cualquier tipo de presentación o venta, la coreografía utilizada en un espectáculo de fuegos artificiales es una buenísima referencia: Empezar con una buena descarga para llamar la atención, alternar subidas y bajadas de ritmo haciendo, poco a poco, más intenso tanto unas como otras, para terminar con la madre de todas las descargas.

    Busca un vehículo. Para evitar ser previsible, pocas cosas tan potentes como añadir elementos a la escasa escenografía de las presentaciones. Si, además, pueden servir de vehículo para tu exposición, mucho mejor. Ejemplo: Asistí a una gran presentación en la que el ponente, @JorgeGdelArco, nos habló de su vida a través de objetos personales, en su mayoría libros, que fue sacando de una maleta con la que apareció en el escenario. Consiguió mantener nuestra atención y que estuviésemos pendientes de lo próximo que sacaría.

    Utiliza el poder de la música. Bien utlizada y sin caer en el tópico, la música apoyará tus ideas-fuerza y las imágenes de tu presentación como pocas cosas pueden hacerlo.

    Ocupa el espacio. Utiliza todo el escenario, también en la profundidad y usa la cercanía o el alejamiento para reforzar tus ideas. Si te encuentras cómodo, y si procede, bájate del escenario.

    Involucra a tu audiencia. Pregúntales cosas, pídeles prestado un teléfono, haz que te muestren cosas, que escriban en un papel, que lean algo que has escrito, que se cambien de sitio, integra en la presentación algo que pase en la audiencia…

    Un saludo y gracias por invitarnos a colaborar,
    Celestino Martínez.

  20. Patricia 6 Abril, 2011 en 4:23 #

    Estoy de acuerdo con todas las opiniones:

    – ser uno mismo (pero sólo tal cual uno es tomando un café con un amigo no demasiado íntimo)
    – llevar bien preparada la exposición (así se crea confianza en el público)
    – transmitir las ideas de forma clara y sencilla insistiendo en los aspectos fundamentales (para subrayar las ideas valen todo tipo de recursos, desde alusiones al cine a la última anécdota personal)
    – hacerlo con humildad y pasión (si la hay)
    – provocar el intercambio de ideas (si procede) para no hablar ex-cátedra.
    – llevar un vestuario apropiado, pero sin dejar de ser uno mismo.
    – ajustarse al tiempo, fundamental.

    – y lo más importante de todo, aunque depende del tema tratado: SONREIR

  21. Esther 6 Abril, 2011 en 14:10 #

    Todo lo que se ha dicho hasta ahora es muy interesante. No creo que pueda aportar muchas cosas nuevas. Mi experiencia como docente se reduce a diez años de cursos y talleres sobre un campo determinado del ámbito sanitario, y, como dice Chema, aún no me veo capacitada para quitarme la L porque sigo aprendiendo cada día. Mi experiencia como discente me ayuda en mi empeño de mejorar. Algunos de mis trucos para los que empiezan:

    – Para el miedo escénico de los primeros minutos, intento aprovechar para presentarme, hacer una pequeña introducción de lo que voy a exponer durante la charla, aprovechar para que la gente se presente (si es un grupo pequeño y luego van a tener que hacer algún taller juntos), indique su motivación para acudir al curso..
    – Estoy totalmente de acuerdo en que lo importante es no parecer nervioso aunque lo estes. Una voz temblorosa, por ejemplo, puede arruinar una presentación y da una imagen de inseguridad ante los oyentes.
    – Una de mis armas es el humor. Sin pasarse, pero ayuda a distender el ambiente.
    – También me gusta involucrar a los oyentes mediante preguntas, casos teóricos… Me ayuda a mantener su atención y a ir evaluando su grado de comprensión de lo que explico y el nivel de conocimientos que tienen sobre el tema, lo que me permite ir adaptando mi explicación sobre la marcha.
    – Batallitas (es decir, anécdotas y experiencias propias sobre el tema) sí, pero las justas. Y nunca con afán de protagonismo. Cuando voy a un curso como alumno no me gusta que se lo pasen contándote su hazañas en la materia en vez de explicarte lo que te tienen que explicar. Sí, algunas son muy gráficas y ayudan, pero muchas cansan.
    – Pasión y diversión. Si no me gusta el tema que me asignan, prefiero no darlo. Alguna vez me he aburrido a mí misma dando una charla…qué puedo esperar de mis oyentes?
    – Cuidado con las preguntas durante la charla para aclarar algo, ya que a veces esa pregunta genera otra, y otra, y otra..y al final se te va de las manos y acabas explicando cosas que no tienen relación directa con el tema o haciendo un consultorio de casos personales o de familiares.. O se te va el tiempo. (Reconozco que a mí aún me pasa en ocasiones)
    -Con respecto a las presentaciones, detecto de inmediato cuando un docente es novato (más que yo) simplemente por el número de “efectos especiales” que le mete a las diapos. En este caso creo que menos es más. A lo largo de los años he aprendido que es mejor una foto, cuatro palabras o frases y poco o nada de efectos especiales.
    – Mi gran descubrimiento, los videos en las presentaciones. Ahora en la red encuentras casi de todo y te sirven tanto para explicar cómo hay que hacer algo correctamente, como para explicar qué no debe hacerse nunca.
    – Ajustarse al tiempo, sobre todo en caso de un curso. Tanto los alumnos como el resto de docentes lo agradecerán.

    Enhorabuena al promotor de esta idea y gracias a los colaboradores. Yo también me estoy apuntando todo.

    Enhorabuena

  22. Gonzalo Álvarez Marañón 7 Abril, 2011 en 23:58 #

    Estoy impresionado por tantos y tan buenos consejos que están siendo aportados. Mi enhorabuena, Chema, porque este post lo tendrás que guardar como oro en paño 🙂

    Con ánimo de aportar mi granito de arena y aun a riesgo de repetir consejos que ya se han dado, propongo el siguiente “decálogo para el presentador novel”:

    1. Investiga a la audiencia por encima de todas las cosas: La audiencia es el protagonista de la presentación, es el héroe a quien debes ayudar con tu presentación. Tú eres el mentor. Si no conoces las necesidades e inquietudes de la audiencia, ¿cómo podrás ayudarla?

    2. Nunca te pases del tiempo: Un orador que se extiende más allá del tiempo demuestra falta de organización y de preparación, así como falta de respeto hacia la audiencia y el resto de ponentes. Habla el 80% del tiempo que te hayan asignado.

    3. No intentes contarlo todo: Ni hay tiempo ni capacidad para asimilarlo. No des toda la información en la presentación, despierta la lujuria por más. Los detalles ponlos en un documento o en la página web o en el manual o en cualquier otro sitio que pueda consultar la audiencia, pero no en las transparencias que proyectas en la pantalla.

    4. Una presentación no es un documento: No trasplantes al PowerPoint el contenido del documento de partida párrafo a párrafo, figurar a figura, tabla a tabla, gráfico a gráfico. Cuenta algo que no esté en el documento. Aporta valor. Da vida a los datos, pon algo de ti mismo. Si no, ¿para qué estás tú?

    5. Empieza y termina a lo grande: Capta la atención desde el primer minuto con una buena apertura: una anécdota personal, una historia, una cita, un hecho o dato sorprendente, un analogía o metáfora, ¡deja volar la imaginación! Termina con una nota alta y resonante. Lleva muy bien memorizadas la frase de inicio y de cierre. ¡Son las más importantes!

    6. Una sola idea por transparencia: No las sobrecargues. La audiencia no podrá asimilar más porque atiborres tus transparencias con información. Al contrario: acabarás saturándola. Elimina lo irrelevante hasta que sólo quede la información fundamental. Cuando no puedas eliminar más, ¡para!

    7. Si no puede verse, ¿para qué lo pones? Asegúrate de que el texto, las imágenes, los gráficos, en definitiva, cualquier cosa que aparece en la pantalla puede verse desde la última fila. Si no se ve, una de dos: elimínalo o hazlo más grande. Y si al hacerlo más grande no cabe, ¡simplifica!

    8. Utiliza la multimedia con juicio: No te limites a poner texto en las transparencias. Eso no es usar la multimedia, ¡eso es masacrarla! Usa con mesura vídeos, animaciones, imágenes, sonidos, demos, etc.

    9. Ensaya, ensaya, ensaya: Practica a menudo, con compañeros si te es posible, y ensáyalo todo. ¡No dejes nada al azar!

    10. No sólo comunicas con tus palabras: También con tu lenguaje paraverbal (entonación, vocalización, ritmo, volumen, pausas) y con tu lenguaje corporal (gestos, mirada, movimiento, postura). Grábate en vídeo para detectar tus puntos débiles y ensaya, ensaya, ensaya hasta ir puliéndolos.

    ¡Felices presentaciones!

  23. Alex Puig 8 Abril, 2011 en 0:01 #

    Poco puedo aportar a los magníficos consejos que ya se han escrito.

    Pero algo que aprendí y que siempre tengo en mente es el buscar que la gente que asiste a mis charlas salga con una acción en mente, algo pequeño y realizable. Si lo que queremos es motivar debemos proponer una primer cambio, una chispa, un paso fácil de realizar que de sentido a todo lo explicado.

    Alex

  24. picaedro 8 Abril, 2011 en 10:11 #

    Una opinión desde el otro lado del escenario. Aunque la verdad es que casi da pena intervenir por no romper esta tónica de magníficos consejos, que desde luego hay que guardar como referencia obligada.
    Cuando he asistido a cualquier tipo de presentación o conferencia, hay dos conceptos que llegan rápidamente al espectador y que de alguna forma veo que los experto tenéis mucho en cuenta: Saber venderse y estar convencido de lo que se vende.
    Si se deja entrever inseguridad en alguna de esta bases, la presentación falla o deja poca huella. Es algo inevitable y que se transmite de inmediato.
    Por cierto me ha encantado el símil de Celestino Martínez con los fuegos artificiales.
    Un saludo.

  25. Carlos Caño 8 Abril, 2011 en 10:45 #

    No te dediques sólo a informar, procura también emocionar a la audiencia. Aristóteles decía que la emoción (pathos) era uno de les tres ingredientes básicos de un discurso junto con la parte lógica (logos) y la credibilidad o carácter del orador (ethos).

    Una forma de fomentar la emoción es contar una o más historias relevantes con el tema a exponer. A ser posible, que sea personal. Si no puede ser personal, que sea una historia que te haya marcado o que te guste tanto que desprendas pasión al contarla a los demás.

    En realidad, contar alguna historia vivida en primera persona debería ser uno de los ingredientes básicos de cualquier presentación. Como el aceite de oliva en nuestra dieta mediterránea. Nuestro oro líquido está presente en la gran mayoría de recetas y platos que consumimos a diario.

    Las historias, si se eligen bien, son “oro emocional” que condimentarán y darán sabor y carácter a nuestras charlas. Quizá una de las cosas más complicadas es saber desenterrar las historias adecuadas para ilustrar una o más ideas. Y digo “desenterrar” porque todos tenemos cientos de historias que contar. Pero el día a día hace que olvidemos muchas de esas historias vividas en primera persona y que nos servirían a la perfección.

    Por tanto, en la fase de preparación, bien alejados del ordenador deberíamos hurgar en el baúl de nuestros recuerdos y listar historias que podrían servir para nuestra charla. Elegiremos entonces las que creamos más oportunas y estructuraremos la presentación teniendo en cuenta esa(s) historia(s).

    No hay que tener miedo a mostrar partes de nuestra vida personal, a menudo estas partes son las que fomentan que la audiencia conecte con nosotros. Hay ponentes que tratan temas sofisticados que cuentan alguna anécdota que les ocurrió con sus hijos para ilustrar un punto concreto.

    Porque los hechos, por sí solos, no bastan.

    “Un hecho es como un saco: si está vacío, no se mantiene en pie. Para lograr que se aguante, antes hay que llenarlo con todas las razones y sentimientos que lo hicieron posible.” – Luigi Pirandello

    🙂

  26. Noemi 27 Abril, 2011 en 0:37 #

    Hola Chema ! y felicidades por tu blog. Mi experiencia como oradora es corta, pero cuando empecé me resultó util algunas ideas-cosas como las siguientes. En mis presentaciones tengo cuatro puntos en cuenta :
    1 . Tema conciso, presentacion cortas ó varias presentaciones con descansos , diapositivas de fondo claro ó con foto al agua y poco texto.
    2. Una diapositiva índice que sirve de eslabón de enlace para no dejarnos nada en el tintero.
    3. Hablar siempre de pié, impactando la voz hacia el fondo del aula si es posible, y haciendo un barrido visual para contactar con todos los presentes en la comunicación.
    4. Tras explicar un concepto unirlo a una imagen ó música ó experiencia personal corta .

    .

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