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Las 5 lecciones que aprendí sobre presentaciones

Aprender Presentaciones

Han pasado 11 meses desde que os pidiera vuestra ayuda para elaborar un post sobre cómo debían de ser los comienzos de un storyteller.

De aquella experiencia surgió un post que para mí es oro puro, porque creo que además de ayudar a las personas que queremos mejorar nuestras presentaciones en público, es también  de gran utilidad para relacionarnos con los demás en nuestro día a día.

Todo este tiempo que ha transcurrido desde la publicación del post, he intentado introducir pequeños cambios y corregir malos hábitos. El simple hecho de ser consciente de ello, ha hecho que mis habilidades de comunicación hayan mejorado bastante.

 

Tomando el artículo colaborativo como punto de partida, he configurado un Entorno Personal de Aprendizaje sobre Comunicación  al que voy integrando distintas fuentes de información y mentores de los que intento exprimir todo el jugo para mejorar estas habilidades (puedes consultar unas buenas referencias en la página de Facebook si quieres ampliar información sobre este tema).

 

Hoy quiero compartir contigo la esencia de ese aprendizaje, aquello que de verdad me ha servido de utilidad y que procuro tener en cuenta a la hora de preparar o realizar una presentación. Se pueden resumir en 5 puntos:

 

1.Hay que aprender de los buenos storytellers, pero también de los malos

Seguro que conoces ejemplos de ambos tipos de presentadores. Traza una línea entre ellos y marca en qué punto estás y a donde te gustaría llegar.

Se puede aprender muchísimo de un gran orador. Es hago que suelo hacer conscientemente cada vez que acudo a una presentación. Intento ver sus movimientos en el escenario, si interactúa con el público, cómo modula la voz y cuál es su arsenal de comunicación no verbal.

Por otro lado, el aprendizaje de los errores es fundamental. Cuando veo a ponentes inexpertos (entre los que me encuentro), trato de identificar todos los errores que puedo y compararlos con los míos propios, para aprender de ellos y evitarlos en futuras ocasiones.

 

2. Para vencer al miedo hay que enfrentarse a él

El miedo es el mayor freno que existe en nuestras vidas y gracias a él dejamos de hacer muchas cosas.

Es muy posible que por miedo hayamos perdido alguna oportunidad importante, hay trenes que solo pasan una vez en la vida, la Serendipia sigue jugando…

Eres tú o el miedo, no hay sitio para los dos. Y con esto quiero decir que la mejor forma de mejorar tu comunicación es aprovechar todas las oportunidades para comunicar que tengas. Desde un brindis con los amigos o un grupo de personas, hasta la ponencia más exigente que puedan ofrecerte.

La comunicación es un arte y como tal requiere entrenamiento constante. Cuantas más veces practiquemos, mejor nos saldrá. Esto es así y no admite discusión.

Personalmente intento ir de forma gradual, paso a paso, pero eso no quita para que no haya rechazado todavía ningún envite u oportunidad de presentar algo.

 

 3. No existen los comunicadores natos, existen los trabajadores natos.

Todos hemos pensado alguna vez que hay personas que comunican o lideran a los demás de forma natural, que han nacido para ello. Soy de la opinión de que estas personas no existen. Quizás tengan unas aptitudes que les favorecen, pero si han llegado a ser grandes comunicadores es porque han practicado todos los días.

Si queremos dominar el difícil arte de la comunicación tenemos que practicar muchísimas horas. Cuantas más veces ensayemos nuestra presentación, menos oportunidades tendremos de quedarnos en blanco, o usar palabras inadecuadas.

El mismísimo Steve Jobs, uno de los mejores comunicadores que haya existido jamás,  ensayaba durante muchísimas horas las presentaciones de sus productos para no dejar nada al azar.

Es de vital importancia, sobre todo si estamos empezando a hacer presentaciones, que nos preparemos a fondo, ya que así podremos compensar al menos en parte nuestra falta de experiencia con una buena preparación.

Una técnica que he empezado a realizar últimamente y que funciona bastante bien, es grabar en vídeo los ensayos. Es la mejor forma de verse en acción antes de la presentación, detectar errores y corregir sobre la marcha.

 

4. Los medios técnicos son solo herramientas y muchas veces fallan

Esta es una lección que se suele aprender por el camino largo y doloroso.

Al principio usamos las diapositivas como el soporte de nuestras inseguridades y en ellas volcamos todo lo que no queremos que se nos olvide, es decir, todo el texto.

La siguiente transición (al menos en mi caso) consiste en inundar la presentación de efectos y transiciones entre las diapositivas. Esto lo hacemos para distraer a la audiencia y que esta se fije más en la presentación y menos en el ponente.

Conforme pasa el tiempo, vamos ganando experiencia en la misma proporción que eliminamos texto de las diapositivas y finalmente, aprendemos que los medios técnicos son solo un soporte, en ocasiones incluso innecesario y que muchas veces falla.

Por eso es fundamental tener un plan B, o incluso un plan C y estar preparados para la peor de las situaciones posibles: se va la luz, no funciona el proyector, no es compatible el archivo, etc.  Deberíamos estar preparados para contestar a la pregunta ¿podría hacer mi presentación sin medios técnicos?

 

5. Lo importante no es que tú hables, sino la experiencia del acto comunicativo

Esta es quizás la lección más importante que he aprendido hasta el día de hoy. Lo verdaderamente importante de una presentación no es el orador, ni el soporte, ni siquiera la presentación. Lo verdaderamente importante es la experiencia que hagas vivir a todas y cada una de las personas que haya en la sala. Es la emoción y el sentimiento que consigas despertar.

Puede que sea la labor más difícil de un orador, puesto que requiere despojarse de todo su ego y ponerse al servicio de la comunicación. Consiste en inundar cada palabra con sentimientos, de forma que estos viajen y lleguen hasta tocar las emociones del público.

Si no conseguimos mover ninguna  emoción en la audiencia, nunca se acordarán de nuestra presentación. En cambio si somos capaces de producir el más mínimo cambio emocional, es muy posible que nuestra presentación se convierta en algo memorable y sea recordada a través del tiempo.

 

¿Cuál ha sido tu mejor experiencia o aprendizaje a la hora de comunicar?

 

 

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7 Respuestas a Las 5 lecciones que aprendí sobre presentaciones

  1. Elena 29 febrero, 2012 en 13:29 #

    Ufff, … ¡qué razón tienes con lo de los medios técnicos! … En el último curso que di, me falló el proyector en el momento más inoportuno. ¡Hay que tener un plan B, Cy D!

    • Chema 3 marzo, 2012 en 20:22 #

      En la última que tuve yo me falló el momento final de la última diapositiva, con lo que se perdió un poco la magia… Lo importante como dices es estar preparados por si acaso… :-)

  2. MartaMZ 1 marzo, 2012 en 22:40 #

    El 5° es genial, cuando consigues conectar con el público es como volar!

    • Chema 3 marzo, 2012 en 20:23 #

      Gracias Marta por comentar!

      Tienes razón, cuando te sincronizas con tu audiencia es un momento mágico

  3. Julio 5 marzo, 2012 en 22:54 #

    Es cierto que el resultado cuenta más que la intención. La reacción de nuestros interlocutores es lo que nos muestra el impacto real que el proceso del acto comunicativo ha ejercido sobre nuestra audiencia.

    Este es uno de los principios básicos que suele verse en la programación neuro linguistica.

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  1. Bitacoras.com - 29 febrero, 2012

    Información Bitacoras.com…

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