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La mentalidad del éxito es flexible

Mente flexible

Una de las preguntas que nos hacemos cuando vemos a personas que tienen éxito en la vida, (considerando a este como la capacidad de conseguir los objetivos que se proponen) es ¿por qué esas personas tienen éxito? ¿En qué son diferentes de aquellas que no lo consiguen?

 

CitaAbraza el fallo como algo positivo: tu actitud ante el fallo es clave para determinar si vas tener éxito.

FotoFoto de ground.zero vía Flickr 

 

Tenemos tendencia a pensar que nacemos con unas cualidades asignadas por  herencia y reflejadas en nuestros genes, que son inamovibles y que no conseguiremos potenciar por más que nos empeñemos. Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre cómo nos autolimitamos de manera que nos desarrollamos muy por debajo de nuestras posibilidades.

 

Lo curioso del tema es que es precisamente esa creencia de que nuestra inteligencia no puede desarrollarse la que nos impide hacerlo. Es la actitud ante nuestras capacidades y la forma que tenemos de pensar sobre los errores lo que condicionará nuestro éxito o fracaso.

 

Mente flexible: la mentalidad del ganador

Carol Dweck es una psicóloga que ha dedicado su vida a descubrir por qué unas personas tienen éxito en la vida y otras no.

En 1975 realizó un estudio muy interesante en el cual escogió un aula de alumnos a la que sus profesores habían catalogado como de bajo rendimiento académico. Carol y su equipo dividieron de forma aleatoria a la clase en 2 grupos: al primer grupo le realizó una serie de ejercicios destinados a que atribuyeran su bajo rendimiento a falta de esfuerzo (y no a su falta de capacidad, como ellos creían). El segundo grupo actuó como grupo de control, no recibieron ningún ejercicio.

Los niños del primer grupo aprendieron a sobreponerse y aprender de los errores, esforzándose más y alcanzando un nivel de éxito en la resolución de problemas muy superior al obtenido por el segundo grupo.

Este estudio tiene relación con el Efecto Pigmalión, ya que los investigadores no solo trabajaron con los alumnos, sino que proyectaron sobre ellos unas expectativas de éxito que vieron cumplidas.

 

Solemos pensar que el éxito de los demás se debe a su suerte, o a que están dotados de altas capacidades para resolver los problemas que se les plantean. Este pensamiento conocido como mente fija, es muy perjudicial, porque damos por sentado que como esa es la causa de su éxito, nosotros nunca lo tendremos, lo que nos conduce a ni siquiera intentarlo.

 

Por el contrario, si nuestra actitud ante los problemas es del tipo “aquí viene un problema, me gusta resolver problemas, por lo que voy a resolverlo”, estaremos trabajando sin límites y todos los obstáculos y errores que cometamos, serán una nueva oportunidad para crecer como personas.

 

La actitud ante nuestra propia inteligencia es clave

Una de las características de las personas con mente rígida es pensar que tienen un nivel de inteligencia que traen ‘de serie’ y que no se puede incrementar. Por el contrario, las personas con mente flexible tienen la creencia de que como si de un músculo se tratase, las capacidades del cerebro se pueden potenciar.

Esta actitud es clave en nuestro desarrollo personal. Otro estudio realizado por Dweck puso de manifiesto que  los alumnos a los que se les enseña a ser conscientes de que su cerebro puede entrenarse y mejorar su rendimiento, aumentan su grado de motivación y obtienen mejor rendimiento académico.

El simple hecho de conocer este hecho, te hace plantearte los retos de otra forma ¿verdad?

 

Abraza el fallo

Esto es algo que tienen muy presente en algunos países como  USA (embrace failure lo llaman) y es una mentalidad hacia los errores que deberíamos importar en  países como el nuestro.

La forma en la que enfocamos nuestros fallos, obstáculos y errores es el salto cualitativo y constituye la diferencia fundamental entre nuestro éxito o fracaso. Tenemos demasiado miedo a cometer errores, cuando estos constituyen la gran base de nuestro aprendizaje. Este miedo está potenciado por una sociedad que no tolera el fallo y en la que no estamos acostumbrados a hablar de nuestros errores.

Deberíamos de recuperar esa actitud que teníamos cuando éramos niños y que hemos enterrado debajo de capas de miedos e inseguridades. Los niños no tienen miedo al fracaso, siguen intentando una y otra vez hasta que aprenden a hacerlo bien.

 

Cómo activar la mente flexible

Según Dweck, no disponemos de un interruptor cerebral para pasar de una mente rígida a una flexible con un simple click, sino que hay que trabajarlo con una serie de dinámicas de grupo para obtener todo su potencial.

 

Podemos empezar siendo conscientes de la importancia que supondría este cambio de actitud en la consecución de nuestras metas ¿No crees?

 

Os dejo a continuación unos enlaces interesantes por si queréis seguir profundizando sobre este tema:

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  1. Bitacoras.com - 25 abril, 2012

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  2. Construyendo personas que aprenden | El Efecto Pigmalión - 27 noviembre, 2013

    […] fija vs mente flexible: o nuestra capacidad personal de adaptarnos al aprendizaje y ser capaces de desaprender para volver […]

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