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Sumergidos en El Baño Emocional

Baño Emocional

Somos seres emocionales por naturaleza y todas nuestras decisiones están inmersas en el baño de las emociones que salpican y condicionan nuestra existencia, por lo que es muy difícil abstraernos de ellas.

Es muy probable que las mejores decisiones no sean fruto de una reflexión del cerebro sino del resultado de una emoción. Eduard Punset.

FotoFoto por Tony Frissell

 

No vamos a negar que a los seres humanos nos encanta sentir todo tipo de emociones, sobre todo las positivas. La música, el cine, viajes, relaciones,…  en todas nuestras actividades ponemos en juego un gran componente emocional que nos permite sentirnos vivos.

 

También es cierto que los altibajos emocionales son importantes para no perder la fuerza, ya que si vivimos de forma continuada emociones similares, perdemos sensibilidad y no las sentimos de la misma forma.

 

Parece ser que antes incluso de tomar una decisión, nuestro cerebro ya lo ha hecho por nosotros y en esa elección tiene gran peso el componente emocional.

 

Para las decisiones rápidas o instantáneas, aquellas que podríamos llamar “de vida o muerte”, no entra para nada en juego nuestro cerebro racional, sino que la decisión se queda en el primer filtro, la amígdala cerebral. Este filtro toma las decisiones impulsivas, aquellas en las que no hay tiempo para más y se basa sobre todo en componentes emotivos asociados a experiencias anteriores.

Si por ejemplo creemos que vamos a ser golpeados por algo, en una fracción de segundo y sin pensar nuestro cerebro nos prepara para el impacto. Adoptaremos una posición de defensa y nos colocaremos de la mejor forma que el tiempo nos permita para minimizar los daños.

Este mecanismo cerebral tiene su importancia para asegurar nuestra supervivencia, aunque por otro lado hará que tomemos decisiones incorrectas en determinadas situaciones si nos dejamos arrastrar por él. ¿Dónde está el equilibrio?

 

Si por el contrario, tenemos mucho tiempo para tomar una decisión, nuestro cerebro racional entrará en juego, permitiéndonos sopesar las distintas alternativas. Aunque en este caso el resultado de la decisión también estará influido por nuestra carga emocional.

 

Pero no solo eso, sino que cuando estamos invadidos por una emoción intensa no somos capaces de tomar decisiones racionales o más adecuadas y sentimos que no pensamos con claridad. Ya conocemos el triste resultado de decisiones tomadas en caliente por personas inmersas en la rabia o en la desesperación. Es lo que Daniel Goleman llama “secuestro emocional” y es una especie de desconexión de nuestro sistema racional del emocional.

 

Muchas de las estrategias de marketing se basan en  este conocimiento e intentan que tomemos nuestras decisiones sobre compra de la forma más impulsiva posible, inyectándonos previamente en nuestro cerebro una emoción positiva hacia su producto. Por ejemplo, te presentan un producto, te explican por qué crees que lo necesitas y después te dan un plazo limitado para comprarlo a un buen precio… 😉

 

Los buenos oradores también son grandes conocedores emocionales y son capaces de crear una gran conexión con su público y dotar de una gran carga emocional a sus presentaciones, para llegar a su audiencia. De forma que una buena presentación, también puede reducirse a una montaña rusa emocional.

 

Hace poco hice una encuesta en la página de Facebook sobre cómo nos consideramos a la hora de tomar decisiones. En general pensamos que tenemos un componente emocional más o menos importante, aunque quizás creemos que lo podemos controlar.

 

El hecho es que en mayor o menor medida, todos estamos bañados por nuestras emociones y dependiendo del nivel que tengan en nuestra vida, seremos más o menos racionales o pasionales a la hora de tomar nuestras decisiones.

 

Y tú… ¿Consigues aislarte de tus emociones cuando tomas una decisión?

 

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6 Respuestas a Sumergidos en El Baño Emocional

  1. Iago Fraga 5 julio, 2011 en 13:53 #

    Por supuesto que no, no consigo aislarme de mis emociones pero resulta difícil responder a le pregunta de si debería o no. Maravilloso descubrimiento el #FF del viernes pasado. Un saludo Chema, y encantado de haber conocido el Efecto Pigmalión.

    Iago

    • Chema 5 julio, 2011 en 15:05 #

      Yo diría Iago que es casi imposible aislarse de un estado emocional. Requeriría un gran entrenamiento o una desconexión emocional como la que presentan los psicópatas.

      Por otro lado no creo que sea bueno ese aislamiento en la mayoría de las situaciones, ya que le imprime nuestro carácter personal a la vida.

      También agradezco mucho la labor de Twitter y de los #FF, que permite conectar a personas de una forma tan eficaz.

      Te sigo con atención desde hace ya algún tiempo 😉

  2. Aitor Calero García 5 julio, 2011 en 15:23 #

    Yo creo que es importante tener en cuenta el lado emocional en muchas ocasiones. La parte racional nos puede engañar muchas veces y depende mucho de nuestra experiencia vital, que como es normal está limitada a lo que conocemos o nos han enseñado. Sin embargo, la parte emocional tiene miles de años de sabiduría acumulada y en ciertas ocasiones nos puede guiar mucho mejor. Lo difícil es saber cuándo te encuentras en una situación y cuándo en otra… 😉

    • Chema 5 julio, 2011 en 21:15 #

      Estoy de acuerdo Aitor. El diseño del sistema ha sido perfeccionado durante miles de años de evolución y es muy eficaz en ciertas situaciones. Somos puramente emocionales en situaciones de emergencia y muy racionales cuando hay tiempo para serlo. Pero… ¿dónde está el límite o la frontera del equilibrio?

      Lo que cada vez parece más claro es que las emociones tienen mucho más peso a la hora de tomar decisiones de lo que a priori nos podría parecer, incluso cuando pensamos que es algo muy meditado. ¿Nos autoengañamos para pensar que tenemos el control? Creo que sí… 😉

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  1. Bitacoras.com - 5 julio, 2011

    Información Bitacoras.com…

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  2. La percepción y las emociones | El Efecto Pigmalión - 12 julio, 2011

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